¿Tener o no tener otro bebé?

¿Tener o no tener otro bebé?
Antes de casarnos, muchas de nosotras sabemos el número de hijos que queremos tener. Siempre dije que quería tener cuatro. (Ahora que lo pienso en retrospectiva, ¡creo que era una locura!) Entonces tuve a mi hijo: mi precioso hijo que no durmió hasta los diez meses. En aquella época trabajaba a tiempo completo y estaba estudiando para sacarme mi maestría, lo que significaba que iba como una zombie desquiciada durante todo ese tiempo. Cuando alguien se atrevía a preguntarme que cuándo iba a por el segundo, me reía y decía: “¡Quizá nunca!”

Hasta que Enzo cumplió los 16 meses, juré que sería hijo único. Tardé un poco en acostumbrarme al papel de madre. 21 meses después del inicio de esta aventura, me veo capaz de decir que, justo ahora, es cuando estoy empezando a sentirme más segura en el papel de madre trabajadora. Mi esposo y yo finalmente nos hemos acostumbrado al papel de padres y ya hemos podido establecer una rutina. Aunque Enzo aún tiene problemas de sueño, y todavía creo que es difícil manejarlo todo, confío más en que estamos haciéndolo lo mejor que podemos. Así que, cuando pienso en empezar de nuevo con otro hijo, y quedarme embarazada, esta vez ya teniendo un hijo a nuestras espaldas, ¡la idea es abrumadora!

Decidir si tener otro hijo puede ser algo fácil o un proceso largo. Para algunas mujeres no hay duda: quieren tener más de un hijo, así de simple. Quizá hayan tenido un embarazo sin problemas y disfrutaron de sus pequeños (¡quizá durmieron toda la noche de un tirón!), y quizá quieran una familia grande. Para otras mujeres como yo, es más complicado… Apenas puedo con uno, así que ir a por otro me pone los pelos de punta.

He descubierto que muchas mujeres tienen mis mismos miedos e inquietudes, especialmente las mamás trabajadoras. Igual que yo, mi compañera bloguera, Tamar, se preocupa del impacto que tendría en su vida tener otro hijo y si podría atender a sus propias necesidades si ya le cuesta lidiar con un hijo a cuestas. Ella me cuenta que su familia de tres es un equilibrio perfecto y se pregunta si, con un segundo hijo, podría puede prestarle toda la atención que le presta ya al  su actual, Matty.

Otras mujeres también tienen estas dudas: Yudith se pregunta cómo podría dividir su atención entre dos hijos y hacerlo de una manera equitativa y justa. “Como madre trabajadora veo el difícil reto que es encontrar el equilibrio entre trabajo y maternidad con solo 24 horas al día para dedicárselo a las dos cosas.”

CONSIDERACIONES ANTES DE IR A POR UN SEGUNDO BEBÉ
Un factor muy importante a tomar en consideración es el dinero. Educar a un hijo es caro. Según un informe gubernamental en USA del 2011, cuesta aproximadamente USD 235.000 criar un hijo. Ademas, si ninguno de los dos padres trabajadores goza de días libres pagados por la compañía, económicamente puede ser dificultoso dejar de trabajar por un tiempo para tener otro hijo. Una madre a la que entrevisté, me dijo que hizo cuentas y tendría que ahorrar como unos USD 12.000 para poder hacer frente a los pagos de la hipoteca y el coche… Tener otro hijo no está en sus planes en este momento. También el cuidado de los hijos es caro (llevarlos a un preescolar). Cuando llega un segundo hijo, muchos padres deciden que tiene más sentido que uno de los padres se quede en casa, y normalmente es la madre quien lo hace. Esto también afecta la carrera profesional de la madre) cuando decide regresar al mercado laboral. (Nota aparte: el papel de ser madre se debería poder poner el el Curriculum Vitae. ¡Ser madre es un trabajo de tiempo completo!)

Otro factor que los padres toman en consideración es la parte emocional. Si los padres tienen hermanos, quieren darle a su hijo lo que ellos mismos tuvieron: un amigo, un cómplice. Algunos padres no pueden imaginar no darles a sus hijos la oportunidad de tener esa relación especial que pueden tener los hermanos. Si los padres son hijos únicos, y hubieran deseado tener un hermano, también quieren que sus hijos tengan lo que ellos no pudieron tener.

Y finalmente, otro factor, que es el biológico. Las mujeres tenemos los días reproductivos contados. A veces, algunas mujeres sienten que necesitan tener un hijo antes de que se les pase la oportunidad.

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A VECES, UN HIJO ES SUFICIENTE
Rachel Figueroa-Levin, el cerebro detrás  de El Bloombito y madre de Adi, un bebe precioso, decidió tener un solo hijo. “La sociedad, básicamente, te dice que cada madre debe de tener más de un hijo. Si decides quedarte en uno, eres una mala madre.” Rachel no acepta esto. Dice que es joven y que cuando lleve a su hija a preescolar, será aún joven para empezar su carrera (habrá cumplido 29). Disfruta de su vida, viaja, tiene un gran apartamento ahora y reconoce lo caro que es criar a un hijo.  Ha tomado una decisión que les funciona a su esposo y a ella, pero que la sociedad juzga injustamente. A veces los juicios vienen de la propia familia- especialmente en la cultura latina- donde la familia es tan importante. “¿Pero qué dices? ¿Sólo van a tener uno?  “No vas a darle a Pepito un hermanito para que juegue? ¡Va a sentirse tan solo!” “Pero la Biblia dice que hay que procrear!” ¡ Sí, he llegado a escuchar todo esto!

¿Y qué opino yo? Pues hay días que estoy más abierta a la idea de tener otro hijo, y hay otros en los que Enzo hace que me suba por las paredes y pienso, “¿Dos? ¡Ni loca!” Elisa dice que se sentía igual que yo, pero con el tiempo y cuando su hijo fue creciendo, pensó que podría hacerlo otra vez. Puede que yo también tenga otro, con el tiempo… Pero al final, la decisión de tener otro hijo es un tema muy personal. Cada pareja debe decidir lo que es mejor para ellos individualmente. Lo que quiera que decidan juntos: tener un solo hijo o añadir otro pequeño amoroso a la familia, la hará perfecta y tú serás la mejor madre del mundo. Si decides embarcarte en la increíblemente bella locura otra vez, se dice por ahí que la segunda vez no estás tan neurótica como la primera, y que los segundos hijos duermen. (Bueno, esto último es una leyenda urbana)